«Por mil motivos» es una campaña de divulgación del preservativo, con página «web» propia, dirigida a adolescentes de 14 a 16 años (3º y 4º de la ESO). Está promovida por las empresas Durex y Sidastudi, y por 50 organizaciones no gubernamentales. Entre ellas se cuenta Cogam, la ONG del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales.

De forma abierta colaboran con esta iniciativa, de momento, el Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Juan de Juni (Valladolid), el Colegio San Buenaventura de Llucmajor (Baleares) y el IES Francisco Ayala (Madrid). Pero el proyecto se dirige a todos los centros de enseñanza del territorio nacional: públicos, concertados y privados.

«Por mil motivos», aludiendo a la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo, dice que aspira —siguen citas textuales— a «formar a los y las jóvenes para que puedan decidir de qué manera quieren vivir su sexualidad y capacitarlos/las en la gestión de los riesgos asociados (embarazos no planificados e infecciones de transmisión sexual) mediante la promoción del preservativo».

En la carta que «Por mil motivos» ha dirigido a los directores de los centros, se les explica la causa por la que «los alumnos de 3º y 4.º de la ESO deben usar preservativos» y se les hace «entrega de uno». La razón que dan: «Los jóvenes se inician antes en las relaciones de pareja». En concreto: «El 30% de los jóvenes que cursan 3.º o 4.º de la ESO ya han mantenido relaciones sexuales con penetración». Más adelante se subraya: «Otros datos muestran que un 46,2% de los/las jóvenes que mantienen relaciones sexuales que incluyen el coito estaría asumiendo conductas de riesgo frente al VIH/sida».

Material «didáctico»

David Pancio, director de Sidastudi, que firma la carta, escribe: «En el material que ha recibido encontrará un díptico informativo con un preservativo de la marca Durex dirigido a los alumnos/as de 3.º y 4.º de la ESO que tiene como objetivo promocionar el uso del preservativo». Pancio remite a una página «web» para «el profesorado de los institutos», con un «sencillo programa educativo formado por tres sesiones». La «web» proporciona «información teórica y dinámica para trabajar con los y las alumnas la promoción de la salud sexual». En la «web» hay material audiovisual. «Por mil motivos», finalmente, incluye «un concurso en el que dos de los institutos participantes ganarán una ayuda económica de 10.000 euros para gastar en material escolar y didáctico».

Cuando el colegio acepta, sin el consentimiento explícito de los padres, monitores de esas ONG, jóvenes de unos 25 años, imparten los cursos, en los que, entre otros asuntos, se les enseña a los chicos cómo se coloca el condón, a veces con ayuda de artilugios en forma de pene llamados «elefante». A los alumnos se les imparte un «completo programa didáctico». Se rellenan fichas personales en las que deben responder a preguntas del estilo: «¿Cuál es su noche ideal?».

Alicia, madre de uno de los alumnos, en conversación con este periódico, denunció que hay colegios en los que piden autorización paternal para administrar un paracetamol, o para cada salida mínima del colegio, y, sin embargo, reparten esos dípticos e intentan dar esos talleres «sin el consentimiento de nosotros, los padres».

ABC se puso en contacto telefónico ayer con «Por mil motivos», pero su gabinete de prensa eludió hablar sobre la realización del proyecto. Sin embargo, puesto que los mencionados institutos están inscritos en su concurso para ganar 10.000 euros, y una de las bases del concurso es participar en los talleres, es de suponer que sus alumnos han sido formados ya en el uso de los profilácticos.

Fabián Fernández de Alarcón, vicepresidente de «Profesionales por la Ética», ha denunciado este estado de cosas. «Una empresa comercial quiere hacer negocio a costa de nuestros hijos y se introduce en centros de enseñanza sostenidos con fondos públicos, es decir, con nuestros impuestos, para promocionar su producto vulnerando la Constitución, que otorga a los padres la responsabilidad y la libertad sobre la formación de sus hijos en cuestiones morales. Se violenta, además, la intimidad de alumnos menores sin conocimiento de sus padres». Estaba estudiando «las denuncias de los padres y preparando un informe para las administraciones educativas, ya que son responsables de frenar este tipo de intromisiones en los centros de enseñanza y su negligencia puede tener consecuencias legales».

Denuncia en Madrid No solo Fernández de Alarcón. Un grupo de padres de Madrid, sorprendidos por el díptico que traían sus hijos de colegios de la zona sur de la capital, y asociados en torno a la plataforma «Madrid educa en libertad», denunciaron los hechos ante la Consejería de Educación.

En una carta fechada el pasado 23 de febrero, Alberto González Delgado, el director del área territorial de Madrid Sur, dirigió una nota a todos los centros de educación de primaria y secundaria, en la que recordaba a los directores una recomendación del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid a la vista «de las quejas recibidas en relación con el contenido de las actividades actividades complementarias de educación afectivo-sexual». Sin perjuicio de la autonomía organizativa de los centros, les advertía que era necesario «que los padres sean informados (de esos propósitos), antes de su celebración…, así como de los profesionales que los van a impartir, al objeto de que los padres puedan prestar el consentimiento expreso a la participación de sus hijos».

Fuente: ABC

http://www.abc.es/20120303/sociedad/abci-preservativos-201203030427.html